Matías Piñeiro, el cineasta que reflexiona sobre las relaciones amorosas y su entorno
Originario de Buenos Aires, Argentina, egresado de la Universidad de Cine de su país y con cinco filmes en su cinematografía dentro del rubro independiente, Matías Piñeiro será homenajeado dentro de la quinta edición de Distrital, que comenzó ayer a través de una retrospectiva de su obra.
“Ésta es mi cuarta o quinta vez en México. Tengo la fortuna de que algunas de mis películas se han proyectado en la Cineteca Nacional. La primera vez que vine fue para un festival de cine contemporáneo que ya no existe más y sentí que podría vivir aquí, porque si bien es una ciudad diferente a Buenos Aires, me hizo sentir que podría vivir calidamente, es porque aquí pasa algo, la ciudad de México absorbe y procesa muchas culturas y hace que uno se sienta cómodo en esa heterogeneidad”.
“Yo como cineasta trato de ver que tipo de película quiero hacer, no sólo por la manera en que la escribo sino como la produzco, debe haber un equilibrio entre lo que uno piensa y el resultado, a mí no me interesa mostrar mis películas en un mercado para el cual no fue hecha, me gusta hacer películas pequeñitas, complejas y alternativas”, expresó Matías Piñeiro en entrevista con Crónica.
El cineasta, ganador del Premio FIPRECI en el Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires por su filme Viola, el año pasado, habló de los temas que le parecen más importantes en el cine y que lo identifican como un realizador que busca entender y transmitir como las personas asimilan el amor con su entorno.
“Hay algo de las relaciones entre las personas que me interesa y que me interrogo en las películas como las formas, las decisiones, los acontecimientos; son todas unas películas que entran en la comedia pero con tintes dramáticos, que hablan de las relaciones de personas que pueden llegar a tener cierto vínculo conmigo, como las relaciones amorosas de cierta generación y al mismo tiempo hay implícito un placer que se atraviesa a través de la ficción que no es un simple reflejo de lo que nos pasa sino que es el juego las relaciones”, comentó el cineasta.
“Busco tratar de encontrar algo de las contradicciones amorosas a través una fusión con la literatura, el teatro y los juegos de palabras, como si uno se estuviera preguntando ¿cómo es estar enamorado? ¿Cómo es estar en una relación? ¿Cómo trabaja? ¿Cómo se funde el amor con el trabajo? y producir variaciones de eso, algunos lo hacen pintando cuadros y otros escribiendo canciones, yo me siento cómodo haciendo cine”, añadió.
Dentro del festival, Matías Piñeiro será el encargado de dar una clase magistral acerca de su experiencia sobre las enseñanzas que le han dejado los grandes cineastas por medio de sus filmes desde su perspectiva de espectador:
“Cuando uno ve una película, ves una posibilidad de cómo algo se organizó. Uno como guionista o director de cine identifica las decisiones que se han tomado, unas interesantes y otras lejanas, otras raras y otras que lo ponen a uno en duda”, dijo el realizador argentino.
“Ver una película es encontrarme con ciertos estímulos que me sirven como una especie de guía hacia algo que puedo llegar a contar también, por ejemplo, ver como trabaja (Robert) Bresson el sonido, o (Abbas) Kiarostami los tiempos, o como (Ernest) Lubitsch encuentra un tono, todas esas cosas que no tienen que estar en mis películas pero que sí me han permitido pensar para hacerlas”, agregó.
En el transcurso de Distrital se podrán ver El hombre robado, su opera prima, Todos mienten; el mediometraje Rosalinda, que abre una trilogía de filmes que muestran los roles femeninos en las comedias de William Shakespeare, a la que le sigue Viola y el filme en el que actualmente trabaja: La princesa de Francia.
“Es una película nueva de la serie que llamo ‘las shakespiriadas’, que aborda la historia de un hombre que vuelve de México a Buenos Aires para reunirse con su club teatral para poner en marcha una obra de teatro que planearon antes de que él se fuera, es una película sobre regresar a la ciudad de uno, encontrarse con los amores del pasado y resolver los problemas del presente”, adelantó el cineasta.
Finalmente, el cineasta enfatizó la importancia de hacer cine independiente como una labor que ha ocurrido desde los inicios del cine, “si bien es cierto que hay un mercado comercial, en los años 20 y 50 y en la actualidad hay una manera de hacer cine diferente a la más popular. No todas las películas se pueden hacer con millones, sino con un par de cientos, o un par de miles o al otro extremo, con trillones, pero cada película tiene su forma de ser y exhibirse, por eso es importante que existan diferentes tipos de canales como Distrital y el Cine Tonalá”, concluyó.
Matías Piñeiro, el cineasta que reflexiona sobre las relaciones amorosas y su entorno